(English version) (Version française)

Xunan Ka’ab – Las abejas sagradas de los mayas

La Guardiana

La guardiana situada en la entrada de la colmena constituye nuestro primer contacto con una colonia de abejas Melipona beecheii. Siempre presente, permite el paso a los miembros de su comunidad y bloquea el acceso a extraños. Asimismo, impide el acercamiento de depredadores como hormigas o moscas fóridas. Por lo general, la observación de la colmena se limita a contemplar el ir y venir de las abejas bajo la atenta mirada de la guardiana. Debido a que la apertura de la colmena vulnera la seguridad de la población, solo se realiza por necesidad, como para la cosecha de miel o el mantenimiento. El resto del tiempo, la colmena debe permanecer completamente sellada.

Melipona beecheii gard at the entrance of the hive
Melipona beecheii – La guardiana siempre en su puesto en la entrada de la colmena. Ek Balam, Yucatán, México – Meliponario Genesis.

La guardiana no presenta diferencia física alguna con respecto a las demás obreras; únicamente cambia su función. La abeja que asume el papel de guardiana suele ser de edad intermedia, sirviendo de transición entre las labores internas realizadas por las abejas más jóvenes y la recolección externa de néctar, resina y polen a cargo de las más viejas.

Polietismo temporal: cómo las abejas cambian de función a medida que envejecen

La esperanza de vida promedio de una obrera es de aproximadamente 52 días. En Melipona beecheii, las obreras suelen convertirse en guardianas a la entrada de la colmena cuando alcanzan entre 25 y 35 días de edad. Esta tarea forma parte de una progresión conductual natural asociada al envejecimiento de la abeja, denominada «polietismo temporal», la cual traslada la actividad de la obrera del interior hacia el exterior de la colmena. Se distinguen tres etapas en el desarrollo conductual de las obreras:

  • Desde el nacimiento hasta los 25 días: Realizan tareas internas como la limpieza, la producción de cera, la construcción de celdas de cría, la elaboración de huevos tróficos para alimentar a la reina y el procesamiento del néctar en miel.
  • Entre los 25 y 35 días: Asumen el rol de guardianas. Durante este periodo también comienzan a aventurarse fuera de la colmena a cortas distancias en vuelos de orientación, aprendiendo a reconocer los puntos de referencia del entorno.
  • Después de los 35 días: Inician su fase final de actividad convirtiéndose en pecoreadoras para recolectar néctar, polen y resina.

Sin embargo, estos roles son flexibles. Si la comunidad lo requiere, una abeja puede retomar labores en el interior de la colmena. Existen variaciones en función de las necesidades de la colonia.

La Entrada de la Colmena

Alrededor del orificio de entrada, donde se ubica la guardiana, se observan depósitos de resina. Se considera que estos cumplen diversas funciones. Por ejemplo, crean un patrón específico que las abejas de la colonia reconocen a distancia, permitiéndoles dirigirse rápidamente hacia él sin dudar, aun cuando haya otras colmenas muy similares alrededor. Dichos residuos de resina actúan también como repelente contra hormigas y, especialmente, contra bacterias y otros microorganismos que podrían infectar la colonia. Aunque algunas especies de meliponinos utilizan la resina para inmovilizar a los intrusos, nunca he observado este comportamiento en M. beecheii.

En otras especies de abejas sin aguijón, la guardiana es físicamente más robusta; sin embargo, en Melipona beecheii es idéntica a las demás obreras. Esto se aprecia claramente en la fotografía: la guardiana se encuentra a la izquierda y la obrera a la derecha, pero son indistinguibles.

Melipona beecheii gard with a worker bee
Mientras la guardiana custodia la entrada y vigila el tránsito, la obrera de la derecha aplica activamente barro fresco y resina (cerumen) para mantener o remodelar la estrecha abertura. Meliponario Mayan Melipona Bee Sanctuary Project. Valladolid, Yucatán, México.

Una observación interesante que realicé en el meliponario del Mayan Melipona Bee Sanctuary Project en Valladolid: tuvimos que trasladar un jobón (colmena tradicional hecha en un tronco hueco) de un lugar a otro dentro del meliponario, lo que modificó el ángulo de reflexión de la luz sobre la entrada. Posteriormente, pude observar a varias obreras trabajando continuamente en la remodelación de la entrada. Mi hipótesis fue que debían modificar rápidamente la estructura para que las pecoreadoras recuperaran de inmediato sus puntos de referencia visuales al regresar. Diversas obreras remodelaron y reubicaron estas zonas durante dos días. Asimismo, noté que cada colonia presenta un patrón único alrededor del orificio de entrada. Considero que la forma en que estos patrones reflejan la luz ayuda a las pecoreadoras a identificar su propia colonia al volver a casa.

Investigando al respecto, mi hipótesis cobró mayor fundamento. Al modificar el diseño visual, los compuestos de los ojos de las abejas percibieron un desfase que generaba desorientación en las pecoreadoras que retornaban. Por esta razón, las obreras encargadas de la entrada se apresuraron a remodelar las manchas de arcilla blanca y resina, con el fin de restablecer el máximo contraste y adaptarse al nuevo ángulo de luz. La remodelación de la entrada permitió recuperar la señal visual, garantizando que las abejas que regresaban a gran velocidad pudieran identificar instantáneamente la entrada de su colmena sin perder un segundo.

Melipona beecheii gard at the entrance of a jobon
Las formas y patrones alrededor de la entrada difieren de una colmena a otra. Meliponario Mayan Melipona Bee Sanctuary Project. Valladolid, Yucatán, México.

Las pecoreadoras se orientan primero mediante una visión panorámica del entorno (árboles, otros jobones, líneas de los tejados) y la luz solar para ubicar la zona general del meliponario. Una vez frente a las colmenas, el contraste visual toma el relevo. Las abejas dependen en gran medida de un alto contraste visual —especialmente centros oscuros rodeados de patrones radiantes más claros y texturizados— para concentrarse en el orificio exacto de entrada exacto. Las estructuras radiales alrededor de la entrada no son simples decoraciones aleatorias, sino referencias visuales diseñadas para ese propósito.

Melipona beecheii vision of the entrance of a hive
Simulación aproximada de la visión de una abeja al acercarse a la entrada. A través de sus ojos compuestos, la imagen se percibe como un mosaico. Las abejas ven en el espectro ultravioleta, azul y verde. La arcilla blanca o clara y la resina reflejan la luz UV de manera distinta a la superficie circundante, creando un marcado contraste visual que funciona como plataforma de aterrizaje.

Además de los patrones visuales, las obreras recubren la entrada con geopropóleo (una mezcla compuesta por arcilla, resina vegetal, cera y secreciones de las abejas) y feromonas de marcado del nido. Las pecoreadoras que regresan utilizan estas marcas olfativas para confirmar que se encuentran en el umbral de la colmena correcta, donde serán bien recibidas con su carga.

Un Poco de Química

La guardiana asume una enorme responsabilidad: es la encargada de permitir el ingreso a las abejas que regresan, dar salida a las que parten y evitar la entrada de intrusos. Por lo tanto, debe diferenciar entre los miembros de la colonia y posibles amenazas. ¿Cómo logra distinguirlos? La huella química de una abeja está formada por una compleja capa cerosa externa compuesta por alcanos de cadena larga, alquenos e hidrocarburos ramificados con metilo. Se trata simplemente de compuestos orgánicos presentes en la cutícula o exoesqueleto del insecto. Esta capa protectora actúa como un escudo impermeable contra la deshidratación y funciona como una «tarjeta de identidad» química que revela la pertenencia a la colonia, la casta, la edad y la línea genética.

Cada abeja posee su propia huella, la cual se modifica con la edad pero se mantiene muy similar a la de la guardiana de su propia colmena en comparación con miembros de otras colonias. Esta similitud percibida por la guardiana le permite seleccionar rápidamente a quiénes autoriza el paso. Las guardianas detectan estos elementos químicos específicos para distinguir a los extraños de los miembros de la colmena. En la literatura científica se sugiere que es, en realidad, la ausencia de ciertos compuestos lo que se utiliza para reconocer a un intruso.

Melipona beecheii brings pollen to a hive
La guardiana recibe a una obrera cargada de polen que regresa a la colmena. Meliponario Mayan Melipona Bee Sanctuary Project. Valladolid, Yucatán.

Entradas y Salidas

Las Melipona beecheii son albañilas meticulosas que ajustan constantemente el diámetro de la entrada para que permanezca con la medida exacta para el paso de una sola obrera a la vez, impidiendo así el acceso de amenazas de mayor tamaño. Cuando una pecoreadora regresa cargada de néctar, polen o resina, la guardiana de turno retrocede dentro del túnel para cederle el paso. Una vez que la obrera ha ingresado, la guardiana —o la abeila siguiente en la fila— retoma su posición para bloquear el orificio. Si se acerca una amenaza (como hormigas o abejas cleptoparasitas), la centinela principal utiliza su cabeza y cuerpo para bloquear físicamente la entrada, liberando simultáneamente feromonas de alarma para convocar refuerzos desde el interior.

La guardiana observada en la entrada no ejerce este rol de manera permanente, sino que es relevada periódicamente por otra obrera. A diferencia de otras especies de la tribu Meliponini que pueden mantener entre 10 y 15 guardianas en la entrada, M. beecheii cuenta con una sola. En esta especie, la custodia es una función dinámica y no una asignación de por vida. Las guardianas realizan turnos que varían desde unos pocos minutos hasta varias horas antes de ceder el puesto a otra obrera dentro de la colmena.

Melipona beecheii gard at the entrance of the hive
La guardiana a la entrada debe desplazarse cada vez que una abeja entra o sale de la colmena. Detrás de ella se observa a otras abejas preparándose para salir. La gestión del tráfico forma parte de las funciones de la guardiana. Meliponario Mayan Melipona Bee Sanctuary Project. Valladolid, Yucatán, México.

Gestión de Riesgos

¿Por qué asignar la guardia a abejas de esta edad? Destinar obreras maduras a la entrada reduce los riesgos para la colonia. Dado que la guardia implica un alto peligro de lesiones o depredación, la colonia recurre a abejas experimentadas que ya han cumplido sus funciones internas, en lugar de arriesgar a ejemplares más jóvenes.

Los riesgos que enfrentan tanto la guardiana como las abejas que salen a pecorear son considerablemente mayores que los asumidos por quienes realizan labores internas. La pérdida de una obrera adulta, que ya ha realizado una contribución significativa a la colonia, resulta menos perjudicial para la supervivencia del grupo que la pérdida de una abeja joven.

En todo momento, una abeja permanece en custodia ante el único orificio de entrada de la colmena. La supervivencia de toda la colonia depende de su vigilancia. Se podría pensar que su función es poco productiva al no recolectar alimento, construir estructuras ni alimentar a la reina o a sus compañeras. Sin embargo, su labor es fundamental. Sin la guardiana, la colmena quedaría expuesta de inmediato y perecería en poco tiempo.

Melipona beecheii gard at the entrance of the hive with a cross
Con frecuencia se observa una cruz grabada en la colmena sobre la entrada custodiada por la guardiana. La meliponicultura es una actividad íntimamente vinculada a la espiritualidad y a rituales de carácter religioso. Dedicaré un artículo específico a este tema. Meliponario Don Pastor Dzul y Dzul con colmenas tradicionales (jobones). Tahmuy, Yucatán, México.

___________________________

Obras consultadas para este artículo

Foto de portada: La guardiana. Meliponario Colectivo Tu luʼumil kool tak ta kʼóoben (Coop Familiale Alfredo Hau). Chichimilá, Yucatán.

Gracias a María Luisa Rodarte por la corrección del texto en español.

‍

Publié 
4/11/2026
 dans la catégorie 
Español