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Xunan Ka’ab – Las abejas sagradas de los mayas
Introducción
Todos conocemos la apicultura: el cultivo de las abejas melíferas domesticadas. La palabra proviene del nombre científico de esta abeja: Apis mellifera. En México, en la península de Yucatán, las abejas que los mayas han criado durante más de 2500 años pertenecen a la especie Melipona beecheii (Xunan Ka’ab en maya, que significa "la dama real"), por lo que en este caso se habla de meliponicultura. Desafortunadamente, estas pequeñas abejas sin aguijón fueron reemplazadas progresivamente por las abejas europeas, que producen mayores volúmenes de miel. De hecho, un estudio realizado en once zonas pobladas de las tierras bajas mayas mostró una rápida disminución tanto en el número de meliponicultores como en el promedio de colmenas. En una muestra de 24 meliponicultores de la Zona Maya en Quintana Roo, el número de colonias domesticadas de Melipona beecheii pasó de 755 en 1981 a solo 90 en 2004, lo que representa una reducción de más del 93 %. No obstante, hoy en día se vive un renacimiento en las comunidades mayas, donde se observan cada vez más pequeñas colmenas artesanales con abejas nativas.
Estas abejas no construyen panales convencionales. En su lugar, elaboran estructuras arquitectónicas de cera para formar pequeños cántaros o potes de almacenamiento de miel y polen. Su miel es muy diferente: más líquida, con notas cítricas y de un sabor exquisito. Además, no suele cristalizarse.

La primera vez que tuve el privilegio de presenciar la apertura de una colmena fue en 2022 en el pequeño hotel Génesis, un hermoso lugar situado en el tranquilo pueblo de Ek Balam, donde nos hemos alojado en varias ocasiones. Nuestra amiga Guadalupe Ay Balam, a quien conocemos desde hace tiempo, se disponía a realizar el mantenimiento de las 6 pequeñas colmenas instaladas en el hotel desde 2019. Cuando retiró la tapa, ¡fue amor a primera vista! La compleja arquitectura de la cría y de los potes de miel, el movimiento constante de las abejas y el delicado aroma que emergía del interior me fascinaron al instante. Con mi cámara macro en mano, tomé cientos de fotografías.

A partir de entonces, tuve la oportunidad de realizar decenas de visitas a meliponarios vinculados al Mayan Melipona Bee Sanctuary Project en la región de Valladolid desde 2023. Se me permitió fotografiar el interior de las colmenas durante las jornadas de cosecha de miel o de mantenimiento. Con el paso de los años, he tomado más de 7000 fotografías para documentar las múltiples facetas de la vida de estas abejas y de las familias que las cuidan con gran dedicación. En 2025 y 2026, tuve la oportunidad de organizar una exposición fotográfica que presenté en diversas ocasiones en México.

He viajado a México desde 1971, y casi exclusivamente a la Península de Yucatán desde 1986. Junto a mi esposa Guylaine, tan apasionada de la naturaleza como yo, hemos recorrido los tres estados de este territorio: Quintana Roo, Yucatán y Campeche. En los pueblos, apartados de las rutas turísticas habituales, solíamos comprar lo que llamaban "miel maya", mucho antes de comprender que provenía de abejas nativas. Nos encantaba el sabor, el aroma y la suavidad de esta miel. A principios de los años noventa, al visitar el jardín botánico de Puerto Morelos, observamos por primera vez los jobones (colmenas tradicionales hechas en troncos huecos de árboles). Fue en ese instante cuando comprendimos que la crianza de la abeja Melipona beecheii ha estado profundamente arraigada en la vida del pueblo maya desde tiempos ancestrales.

Estas abejas forman parte de la historia y la mitología maya. Aun en la actualidad se celebran ceremonias para pedir la protección de Ah Mucen Cab, la deidad maya de las abejas. Con frecuencia se encuentra una representación tallada en madera de este ser mítico en la entrada o sobre el meliponario.

Estas polinizadoras nativas dependen de las plantas melíferas para subsistir, y las plantas requieren de su presencia para reproducirse; una no puede existir sin la otra. La salud de las abejas refleja directamente la salud de su hábitat. Aunque es un concepto bien conocido, resulta más evidente cuando se puede evaluar mediante un indicador tan claro como la cantidad de miel producida por una colmena. En un entorno sano y conservado, una colmena puede producir al menos 1 litro de miel al año, mientras que en un hábitat deteriorado apenas logrará producir medio litro. Las causas de este descenso son variadas: urbanización, deforestación, agricultura intensiva y uso masivo de plaguicidas.

Aunque los efectos del impacto ambiental son bien conocidos desde hace tiempo, no siempre son fáciles de observar sobre el terreno. Sin embargo, en los meliponarios de la región de Valladolid, el contraste salta a la vista. En Chichimilá, rodeado de selva y con una gran abundancia de flora nativa, las colmenas se encuentran muy saludables y repletas, alcanzando cosechas de miel excepcionales. Por el contrario, en el centro urbano de Valladolid, la producción disminuye cerca de un 50 %. En otros lugares, mantener colmenas ya ni siquiera es posible debido a la falta de plantas melíferas. Todo esfuerzo orientado a proteger a las abejas meliponas en Yucatán implica necesariamente la conservación del ecosistema al que pertenecen. La riqueza de la biodiversidad del hábitat es la verdadera garantía para la salud y sostenibilidad de las colmenas.
En esta serie de artículos dedicados al universo de las abejas meliponas nativas de Yucatán, los invito a descubrir las diversas facetas culturales, ecológicas, económicas y de comportamiento de estos fascinantes insectos.
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Obras Consultadas Para Este Artículo
- Extinction of Melipona beecheii and traditional beekeeping in the Yucatán Península Rogel Villanueva-G, David W. Roubik y Wilberto Colli-Ucán. Bee World 86(2): 33–41 (2005).
- Mayan Melipona Bee Sanctuary Project: mayanmeliponabee.org
- Exposición fotográfica: Álbum en Flickr
- Genesis Eco-Oasis Ek Balam https://genesisecooasis.com
Foto de portada: Melipona beecheii (Xunan Ka’ab) en vuelo cargando polen. Meliponario Santuario de la abeja melipona. Valladolid, Yucatán, México.
Gracias a María Luisa Rodarte por la corrección del texto en español.









